Reflexión sobre el comunicado del Núcleo Olga FAI/FRI

5 Jun

A propósito del pantano genovés y los hechos que están pasando

La reivindicación del ataque a Roberto Adinolfi, administrador delegado de Ansaldo Nucleare, ha provocado reacciones diversas, unas de aplauso, otras de crítica*.

Antes de expresarme al respecto, tengo que constatar ( la única nota positiva actualmente, al menos en mi opinión) que se ha roto el tabú del silencio, imperante desde los años 70/80, por el cual frente a las “acciones armadas” había que callar –y no expresar críticas ni perplejidad- en homenaje a una presunta solidaridad  entre “revolucionari@s”, “solidaridad” practicada siempre de modo unidireccional, o sea de l@s más débiles hacia l@s más fuertes “sobre el campo”.

La ruptura del tabú del silencio, ha sido llamada, de forma anómala y engañosa, “disociación”. De forma anómala y engañosa, por precisar, porque l@s disociad@s** -es@s que una vez pres@s se distancian del grupo de pertenencia- han existido y seguirán existiendo, pero no existe un criterio comparable y compartible para atribuir esa etiqueta a quien no estando asociad@ con alguien, expresa una opinión “que se sale del coro”.

Por otra parte, la idea de la “solidaridad revolucionaria” sólo puede funcionar si nadie establece jerarquías entre los diferentes “proyectos revolucionarios”, considerando unos más “revolucionarios” que otros.

Las precisiones son sobre todo necesarias porque es útil que todo el mundo se atenga a un uso correcto de las palabras, sin forzar su significado de forma instrumental.

No pretendo entrar a valorar el objetivo golpeado por el Núcleo Olga porque sería una injerencia indebida, pero si expreso una fuerte perplejidad, desilusión y mosqueo por la reivindicación.

Mitificar la “lucha armada” es un poco como enfatizar las performances de l@s deficientes. La lucha no tiene resortes – no es armada ni desarmada, ni violenta ni pacífica. Sólo es lucha. Y aquí la práctica escoge cada vez la modalidad que mejor se adapta a los objetivos que quiere alcanzar. Es pues incomprensible (por no decir que demasiado comprensible) que gran parte de la reivindicación consista en un ataque a l@s anarquistas, en particular al área anarquista insurreccionalista.

Parece una operación de marketing (pero, al menos en cuanto a las formas, las reglas del marketing no consideran lícito publicitar los productos propios hablando mal de los productos de l@s demás): est@s, l@s “anarquistas insurreccionalistas” venden humo, y nosotr@s buscamos cómplices para el asado. Ya que nadamos en la misma olla, o en la misma área de referencia (que además es la única que mantiene su propia dignidad después del “fin de los años del plomo”***) – debemos desenredar, acusar, usar todas las armas de descrédito posibles- una práctica común a todas las iglesias, desde que el mundo es mundo.

En fin incluir a Salvatore Cineri en el martirologio familiar sabe a provocación, porque el listado no perdería dignidad sin la presencia de su nombre. Es cierto que Salvatore Cineri fue asesinado, pero no por el estado ni su justicia. Hay quien piensa que fue una víctima –inocente- de la denominada “justicia proletaria”. Ya que la práctica imperante es no admitir los errores propios, incluso cuando se discute entre “compañer@s”, y si es posible reescribir la Historia según los intereses del presente, no tiene mucho sentido buscar “la verdad” sobre el caso Cineri. Salvatore ya es polvo. Lo importante es atesorar lo que enseña el pasado para afrontar con conciencia el presente y el futuro.

Una rana del pantano genovés

(Extraído de la web www.informa-azione.info)

*Atentado contra Roberto Adinolfi: el ingeniero y administrador delegado del grupo “Ansaldo Nucleare” (empresa italiana dedicada a la construcción de centrales y reactores nucleares, parte del grupo energético y armamentístico “Finmeccanica”), fue tiroteado en las piernas el pasado 7 de mayo de 2012 en Génova.

**Disociad@s: nombre que se les dio en los años 70/80, en Italia, a aquell@s militantes de grupos y organizaciones revolucionari@s, que una vez encarcelad@s o exiliad@s, optaron por abandonar sus respectivas organizaciones y grupos, distanciándose de la lucha armada y/o revolucionaria.

***Años del plomo: nombre que se le da al periodo histórico entre los años 1969-1984, años de radicalización política, agitación, y de enfrentamiento armado entre grupos y organizaciones de extrema izquierda y fuerzas represivas estatales (policía, carabinieri, servicio secreto) y organizaciones de extrema derecha.

FAI/FRI  -Federación Anarquista Informal+Frente Revolucionario Internacional-Coordinadora informal de grupos totalmente autónomos que únicamente se coordinan a través de sus acciones, objetivos de ataque comunes y sus comunicados. Se dio a conocer en el año 2003 mediante el envío de paquetes bomba a diversas instituciones europeas, así como contra dirigentes políticos y policiales  italianos.

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